Los melanomas, tumores asociados al cáncer de piel, pueden tratarse mediante una terapia dirigida. Algunas células del sistema inmunitario, los linfocitos T, son capaces de reconocer estas células cancerosas gracias a los marcadores presentes en su superficie y de eliminarlas. No obstante, los tratamientos inmunoterapéuticos, en los que se inyectan linfocitos T a pacientes humanos o a ratones, revelan la aparición de una inflamación ante la cual las células cancerosas reaccionan perdiendo dichos marcadores. Esto las hace resistentes al ataque de los linfocitos T, que dejan de reconocerlas. Tras un periodo de remisión, se observa entonces una recaída: el tumor vuelve a crecer.
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Un modelo matemático creado a partir de un experimento con ratones -----------------------------------------------------------------
Un estudio realizado con ratones por investigadores de la Clínica Universitaria de Bonn muestra que la pérdida de marcadores también se produce, con una frecuencia muy baja, en ausencia de tratamiento, y que se ve muy acentuada por la presencia de la proteína responsable de la inflamación. Esta proteína se produce cuando un linfocito T mata una célula cancerosa.