Hombre encantador y gran divulgador, procedía de la ilustre Universidad de Göttingen y tuvo que abandonar Alemania cuando los nazis llegaron al poder.
Rademacher creyó refutar la hipótesis de Riemann (aún abierta hoy) al demostrar que necesariamente existía un cero de la función zeta de Riemann cuya parte real no era igual a 1 / 2. Fue a ver a su amigo, el matemático Carl Ludwig Siegel, quien llegó a la conclusión de que el razonamiento de su colega era válido… ¡Por desgracia, Rademacher se había equivocado! Se daría cuenta unos días después y telefonearía a Siegel, en plena noche, y le gritaría por teléfono: «It is wrong!» («¡Es falso!»).
El director [N. de la R.: equivalente del director en Estados Unidos] del departamento de Matemáticas de la Universidad de Pensilvania no había sabido guardar el secreto y anunció la falsa noticia a los periodistas, sin permiso de Rademacher. Cuando el matemático telefoneó a un periodista para confesar su error, este respondió: «La refutación de la hipótesis de Riemann no interesaba a mis lectores y no tenía intención alguna de publicarla. En cambio, el relato de un matemático que se equivoca es apasionante. Cuéntemelo todo…»