Tangente: Ariane, ¿conocía el mundo del cine antes de esta película? ¿Cómo conoció a Anna?**
Ariane: La verdad es que, antes de conocer a Anna, ignoraba por completo el mundo del cine, y fue Anna quien me encontró. Ese encuentro lo cambió todo. Fue el nacimiento de una amistad nueva, profunda y verdadera. También encontré la oportunidad de abordar cuestiones que muchos se plantean: ¿por qué nos gustan las matemáticas? ¿Por qué hacemos matemáticas? Lo considero una misión.
Anna, ¿qué le dio la idea de hacer esta película? ¿Descubrió usted también un universo que no esperaba encontrar?
Anna: Hacia los 20 años, una larga enfermedad me llevó a aislarme, a encerrarme en mí misma, a desconectarme del mundo exterior; el regreso a la vida normal fue lento y difícil. Cuando volví a salir, me sentía desfasada respecto a los jóvenes de mi edad. Quería partir de las emociones que había sentido, sin hablar de mi propia historia. Pensé en el universo cerrado de las grandes écoles y descubrí el mundo de los matemáticos, atípicos y enormemente apasionados. Era un mundo que ignoraba por completo, un ambiente muy, muy masculino. Se advierte enseguida. Como mi propio ámbito. Hubo que luchar para que hubiera directoras y para que fueran reconocidas. Siguen siendo demasiado pocas.
Una profunda afinidad --------------------