Numerosas obras maestras de la pintura italiana, principalmente de los siglos 15.º, 16.º y 17.º, se presentan en las colecciones permanentes del museo para hacer «dialogar» las obras del museo napolitano con los cuadros del Louvre.
En la Gran Galería, casi a la altura de la entrada de la sala de los Estados —donde se expone la Gioconda de Leonardo da Vinci—, el visitante se encuentra cara a cara con el célebre Retrato de Luca Pacioli con un alumno, atribuido a Jacopo de’ Barbari (hacia 1445‒1516). El montaje permite al museo parisino cuestionar la atribución del cuadro al Maestro del caduceo, como se conoce a Jacques de Barbary (grafía francesa del nombre del supuesto pintor).

Retrato de Luca Pacioli con un alumno, atribuido a Jacopo de’ Barbari, 1495.

Otros misterios rodean la obra: ¿quién es el alumno representado junto al matemático del Renacimiento? ¿Se trata del hijo del duque de Urbino, como creen los comisarios de la exposición, o del pintor y grabador alemán Albrecht Dürer (1471‒1528), como sostienen algunos historiadores? Dürer trabajó, al igual que Leonardo da Vinci, sobre construcciones geométricas. De hecho, el poliedro suspendido también suscita interrogantes: ¿sabía el artista construirlo? ¿Por qué está medio lleno de agua?
¡No dudéis en acercaros al Louvre para admirar esta obra maestra e intentar desentrañar sus misterios!