
Leonhard Euler (1707-1783), peint par Jakob Emanuel Handmann en 1750 (Munich, Deutsches Museum). ©PD-Art
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Découvrez pourquoi le nombre i élevé à sa propre puissance donne un résultat réel et intriguant, et comment Euler a révolutionné notre compréhension de l'exponentiation complexe.


Leonhard Euler (1707-1783), peint par Jakob Emanuel Handmann en 1750 (Munich, Deutsches Museum). ©PD-Art
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Los números armónicos forman una sucesión que tiende al infinito, pero muy lentamente. Eso no impide que intervengan en varios problemas importantes.

¿Cómo extender la clásica función exponencial a los números complejos? ¿Se conservarán sus propiedades habituales? Aunque la exponencial así extendida se estudia fácilmente, el concepto asociado de logaritmo complejo es más difícil de delimitar. Será objeto de polémicas en el siglo XVIII.

Los números primos son una fuente inagotable de sorpresas matemáticas: son infinitos, pero escasos y, cuando queremos contarlos, vemos aparecer funciones trascendentes, como la función zeta de Riemann, a priori muy alejadas de la aritmética.

Los problemas de tipos de interés y cuotas mensuales resultan difíciles de comprender para nuestro cerebro, al que le cuesta representarse un fenómeno de naturaleza exponencial. Ahora bien, durante el Renacimiento se desarrollan las actividades comerciales y, con ellas, la necesidad de este tipo de cálculos. Esta situación conduce a la elaboración de nuevos trucos.
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