Hasta finales de la década de 1950, el lugar de las mujeres en la mayoría de los empleos de alta cualificación se reducía a una porción ínfima, y esto parecía normal incluso en la inmediata posguerra, cuando el libro de Simone de Beauvoir El segundo sexo (Gallimard, 1949) supuso una conmoción fundamental. Desde entonces, las cosas han evolucionado y, aunque la situación sigue siendo desigual, ha mejorado mucho. Pero el ámbito de las matemáticas parece seguir siendo un escollo. Tanto en los puestos universitarios como en los estudios de alto nivel —como las clases preparatorias o las grandes escuelas científicas—, el desequilibrio sigue siendo muy acusado. ¿Por qué?
La situación ==============
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**Los trabajos de Charlotte Chan (Universidad de Míchigan en Ann Arbor) se sitúan en la interfaz entre la teoría de números, la geometría algebraica y la teoría de representaciones.