Percibimos los contornos y los rasgos característicos de un objeto gracias a un «truco» de nuestro sistema visual que los científicos llaman inhibición lateral: un ingenioso mecanismo perceptivo que aumenta la intensidad de los contrastes de una imagen, a modo de filtro de paso alto, y de este modo resalta los contornos.
La recta es una línea en tensión: es el camino más corto entre dos puntos extremos. El contexto puede desempeñar un papel fundamental en la interpretación de una línea: ¿es más larga, más corta, recta o torcida? Depende… Por ejemplo, una recta puede parecer más larga o más corta si está enmarcada por dos simples chevrones cuyas puntas se dirigen hacia fuera o hacia dentro.
El efecto resulta aún más llamativo si inscribimos la línea en elipses de distintos tamaños. La línea roja parece subjetivamente más larga, pero es la línea azul la que objetivamente tiene mayor longitud.