La primera visita a un yacimiento romano antiguo puede despertar en el visitante una sensación familiar. Entre todas las colecciones al aire libre o en los museos anexos, su mirada suele verse atraída por las escenas de la mitología o de la vida cotidiana representadas en mosaicos a veces muy extensos. Después se aparta de estas figuras centrales para dirigirse a los motivos vegetales y geométricos que rodean estas auténticas pinturas de teselas. Entonces resurgen los recuerdos escolares de las numerosas figuras trazadas con regla y compás.
Los vestigios de los dibujos preparatorios, incisos o pintados, son muy escasos. No se ha encontrado ninguno de los cuadernos que reunían sus modelos, citados por Plinio el Viejo, así que puede comenzar la búsqueda del procedimiento de construcción empleado por el pictor, diseñador del mosaico. Volvamos a examinar varios motivos geométricos, clásicos o más raros, procedentes de yacimientos galorromanos e imaginemos construcciones con regla y compás.
Frisos, trenzas y entrelazados
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La trenza de dos cabos es un motivo geométrico muy clásico, reproducido en todo el Imperio romano durante más de tres siglos a partir del siglo II de nuestra era. Como los frisos, este entrelazado se utiliza para separar los distintos paneles que componen el mosaico.