Pero la reforma todavía estaba lejos y todos prefirieron ver solo el lado bueno de las cosas. Sin embargo, en el número 181 de Tangente, publicado en marzo con una entrevista a Charles Torossian, un editorial debería haber dado la voz de alarma: «¡No a la opción Sin matemáticas!» Un año después, por fin se percibe el carácter catastrófico de esta reforma. Contrariamente a lo que afirma Cédric Villani en dos vídeos recientes junto al ministro Jean-Michel Blanquer, la reforma permite que los alumnos dejen de formar su mente en el razonamiento matemático y acabará provocando una disminución de la única competencia que habría permitido a la economía francesa afrontar sus retos y reducir el desempleo, máxime cuando, incluso en la formación profesional, el horario de matemáticas ha sufrido un recorte drástico. Alice Ernoult, presidenta de la APMEP (Asociación de Profesores de Matemáticas) y miembro de la misión Villani–Torossian, publica en el próximo número de Au fil des maths un artículo cuyo título habla por sí solo: À la recherche des mathématiques disparues, un artículo moderado —por imperativo de la obligación de reserva, una obligación que el ministro de Educación nacional ha endurecido recientemente, uno se pregunta por qué— que llama la atención sobre los riesgos de esta reforma. Pero ¿por qué una reforma así, cuando se creía que la necesidad de la formación científica concitaba unanimidad? Corre el rumor de que estas medidas tienen su origen en la constatación de la preocupante disminución del número de profesores de matemáticas. ¿No ven los responsables que se están embarcando en un círculo vicioso? ¡Cuanta menos formación matemática haya, menos candidatos habrá para enseñar esta disciplina! ¿No sería más astuto decidir, por ejemplo, pagar mejor a los profesores de matemáticas? Sí, ya lo sé, estoy diciendo una enormidad…
Vídeo contra vídeo ==================
Jean-Michel Blanquer y Cédric Villani publicaron el 8 de enero, en la web del Ministerio de Educación nacional, dos vídeos sobre la utilidad de las matemáticas y su papel en la reforma de los institutos. El primero, titulado «La nueva ambición matemática para la escuela», reúne generalidades sobre lo que las matemáticas pueden aportar a la enseñanza. Los intervinientes recuerdan en particular que muchas cosas se deciden en primaria e insisten en la formación del profesorado. Hasta ahí, no cabe sino estar de acuerdo. El segundo vídeo («Las matemáticas en el corazón del nuevo instituto») es claramente más discutible. Se abre con una declaración de Jean-Michel Blanquer: «Las matemáticas se beneficiarán enormemente de la reforma del instituto.»Y cada una de las afirmaciones siguientes parece apoyarse únicamente en argumentos de pacotilla. «Esta presencia de las matemáticas en el primer curso de bachillerato es esencial»: lo justifica con… las pruebas de nivel de matemáticas y francés al comienzo del primer curso de bachillerato. A continuación, Cédric Villani habla del «nuevo curso de enseñanza científica», en el que explica, sin inmutarse, que las matemáticas están presentes… únicamente en forma de aplicaciones en el contexto de otras disciplinas. Sigue la demostración de que, eligiendo todas las opciones posibles, se podría llegar a 9 h de matemáticas en el último curso de bachillerato, y de que quien quiera estudiar ciencias de la vida y de la Tierra o medicina sin haber cursado matemáticas podrá seguir siempre una enseñanza complementaria de 3 h en el último curso de bachillerato. Ni siquiera se menciona el caso de los alumnos de instituto que hayan elegido idiomas o historia: uno se pregunta cómo se preparará a los futuros maestros… Y concluye: «No es necesario que todo el mundo curse 9 h de matemáticas en el último curso de bachillerato. No se trata de hacer menos, sino de hacerlo mejor.» ¿Mejor sin nada? Es evidente que los argumentos no se sostienen. Yvan Monka, profesor «youtuber», cuyo sitio web, **www.maths-et-tiques.fr*, es muy frecuentado, responde a la afirmación del ministro en un vídeo destacado en Daily Motion por la APMEP y les Dernières Nouvelles d’Alsace*.