En la vida cotidiana, el cálculo solo conoce sumas finitas:
2 + 2 = 4, 13 + 23 + 33 + 43 = (1 + 2 + 3 + 4)2.
A priori, una suma infinita carece de sentido. Entonces, ¿por qué los matemáticos se empeñan en manipular sumas infinitas? El deseo de infinito es propio del alma humana y se ha expresado, según las épocas, a través de la religión, la filosofía, el arte o las ciencias.
El infinito y sus paradojas -------------------------
Con ocasión de un congreso celebrado en 1880, el matemático francés Fortuné Landry (1799‒1895) se acerca a la pizarra y escribe: 226+1=274177×67280421310721.2^{2^6} +1 = 274177 \times 67 280421310721.