Sam Loyd – Michel Criton (10 h 15 y 14 h 30) =============================================================================================================
El estadounidense Samuel Loyd (1841-1911) fue uno de los ludólogos más prolíficos de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Inventó y, sobre todo, difundió entre el gran público un elevadísimo número de enigmas y rompecabezas de carácter lógico-matemático. El más conocido es el taquin, un rompecabezas deslizante precursor en dos dimensiones del cubo de Rubik, que alcanzó a partir de la década de 1870 un éxito tan considerable como el del cubo un siglo después.
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** El taquin de Sam Loyd
Newton y la ley de la gravitación – André Deledicq (10 h 30 y 14 h 15) ==================================================================================================================================
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* En aquel hermoso final de verano de 1666, Isaac alzó la vista hacia el cielo y vio la Luna, redonda y blanca, sobre él. De pronto, una manzana se desprendió y cayó cerca de él. «Si la manzana ha caído, es porque la Tierra ejerce sobre ella cierta atracción. Pero entonces, ¿por qué no cae también la Luna?», se dijo Newton. Tras reflexionar un poco, lo comprendió: «¡La Luna también cae!». Y lo explicó en sus Principios matemáticos de la filosofía natural, como se puede comprobar en el libro tercero, proposición IV, de la obra traducida por Émilie du Chatelet. Su luminosa explicación, de la que deduce la ley de la atracción universal, es muy sencilla de exponer: La Luna gira alrededor de la Tierra y, por la fuerza de la gravedad, se desvía continuamente de su movimiento rectilíneo y queda retenida en su órbita. La fuerza que mantiene a la Luna en su órbita tiende hacia la Tierra, y es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre la Luna y el centro de la Tierra.*
Lewis Carroll, lógico creativo y jugador – Alain Zalmanski (15 h y 16 h 30) ===========================================================================================================================================
Aunque todo el mundo conoce el talento de Lewis Carroll como escritor y narrador, a veces se ignora que le apasionaba la lógica, puesta al servicio de su inmensa creatividad y de su gusto por el juego. El vínculo que estableció entre la lógica matemática y los juegos de palabras lo convierte en uno de los precursores del movimiento oulipiano creado por Queneau en 1960. Lewis Carroll colaboró con numerosos periódicos, en los que publicó juegos matemáticos, pero también juegos de palabras: dobletes, escaletras, charadas, acrósticos… Su creatividad también se desplegó en muchos otros ámbitos. Le debemos un código de telegrafía, un método para afeitarse sin jabón, un plan de mesa que permitía evitar las aglomeraciones de los invitados —que utilizaría la reina de Inglaterra—, el encolado de los sobres en vez de un sello de lacre, una nueva manera de doblar las cartas e incluso un sistema electoral derivado del análisis de Condorcet.
Ramanujan: vita brevis – Bernard Randé (15 h 30 y 17 h) ============================================================================================================================
Srinivasa Ramanujan murió a los 32 años; Schubert, a los 31; Abel, a los 27; Mozart, a los 35; y Galois, a los 20. Sin embargo, no diríamos de ninguno de los cuatro últimos que tuvo una vida breve: todos dieron la medida de su genio. En el caso de Ramanujan, la situación es distinta y bastante extraña. Ramanujan posee un conocimiento inmediato —no universal, en el sentido de los universales— de determinados objetos matemáticos, un conocimiento que no puede explicitar mediante el lenguaje común de los matemáticos. Esta actitud está fundamentalmente ligada a su periodo de aprendizaje. La obra de Ramanujan está inacabada, no solo considerada en su conjunto, sino en cada uno de sus elementos. Eso le da su carácter profético, que tanto fascinó y sigue fascinando: mucho después de su muerte, Ramanujan sigue siendo un genio innato y un matemático en potencia.