En una de las hojas de sus manuscritos, conservados hoy en la biblioteca del Institut de France, Évariste Galois escribió una serie de frases con cierto número de «huecos», dispuestos de manera enigmática (véase más abajo).

Un mensaje misterioso estructurado en tres bloques, denominados aquí A, B y C.

Palabras ausentes dejan huecos en el centro del bloque A,

así como en la parte superior e inferior de los bloques B y C. © anqian

Estos huecos no aparecen en cualquier lugar. Aparecen en el reverso de la última hoja de la célebre carta que Galois escribió la víspera del duelo que le costaría la vida. En este «testamento científico», repasaba por última vez sus trabajos matemáticos. Tampoco las palabras parecen inocentes. La expresión «Dejemos aquí este asunto» remite sin ambigüedad a una ruptura. Diversos elementos del contexto sugieren que esta ruptura pudo ser de naturaleza amorosa, quizá expresada por cierta Stéphanie, relacionada o no con el duelo.
Al asalto del texto -------------------
El texto se presenta en forma de tres bloques A, B y C. Sin duda porque el bloque A termina con una fecha, los editores de los manuscritos de Galois siempre consideraron que se hallaban ante la copia —o la reconstrucción— parcial de dos cartas: una formada por el bloque A y otra por los bloques B y C. En realidad, es una sola carta, que debe leerse en el orden B‒C‒A, y no A‒B‒C. El usuario anqian observó que la curiosa disposición de los huecos dejados por las palabras ausentes correspondía al efecto de una llama sobre la carta original convenientemente doblada (véase más abajo).

Simulación del efecto de una llama sobre la carta doblada de manera adecuada.

Los agujeros corresponden aproximadamente a los huecos de la copia de Galois. © anqian

Por tanto, Galois habría empezado a quemar la carta original, quizá habría cambiado de opinión —al menos durante un tiempo— y después, por una razón concreta o por simple ociosidad, habría copiado las palabras que aún se podían leer en su disposición original.
La carta recortada ------------------
Tras una segunda observación minuciosa, anqian pudo corregir otra idea errónea de los editores de Galois: que la copia se había realizado antes de redactar la célebre carta testamentaria que figura en el anverso. Según ellos, Galois había empezado a escribir en esta hoja sin darse cuenta de que el reverso ya había servido como papel de borrador. ¡Sin embargo, probablemente ocurriera lo contrario! En efecto, se recortó una tira en la parte inferior de la hoja. Y no en cualquier sitio: justo después del final de la carta testamentaria del anverso. Galois terminó esta carta sin cambios notables en la escritura, sin apretar la escritura, como podría haber hecho si hubiera sabido que pronto le faltaría espacio. En cambio, en el reverso, Galois empieza la copia del bloque C, el que corre el riesgo de alcanzar la parte inferior de la hoja, lo más cerca posible del otro borde, como si esta vez supiera que el espacio era limitado. Así pues, la tira habría sido recortada entre el final de la redacción de la carta testamentaria y el comienzo de la copia de la carta de ruptura. La víspera del duelo, por tanto, tras redactar su testamento intelectual, Galois recorta una tira de papel en la parte inferior de la última hoja, le da la vuelta a la hoja y copia una carta medio quemada. ¿Por qué? ¡Misterio! Otros elementos de la carta en sí siguen siendo enigmáticos, por no mencionar las palabras ausentes que todavía quedan por adivinar.

Los bloques restituidos en el orden correcto, en la transcripción de los editores

Robert Bourgne y Jean-Pierre Azra (a la izquierda) y Peter M. Neumann (a la derecha).

¿Sabrán adivinar las palabras que faltan? © anqian/ O. Courcelle