En Algorithme (Grasset, 1948), Alexandre Arnoux narra la historia de nuestro héroe a través de un antiguo condiscípulo ficticio, Damase Lagnet, que, cuarenta años después de su muerte, rememora los hechos más destacados de la vida del matemático Galois, apodado Algorithme.
Le roman d’Évariste (traducción de Whom The Gods Love, the Story of Évariste Galois, Whittlesey House, 1948), de Léopold Infeld (La Farandole, 1957) comienza en enero de 1824, con la rebelión de los alumnos del colegio Louis-le-Grand, y termina el 13 de junio de 1909, durante la colocación de una placa conmemorativa en Bourg-la-Reine, con estas palabras del matemático Jules Tannery: «Permítanme agradecerles que me hayan dado la ocasión de hacer acto de contrición ante el genio de Galois, en nombre de una escuela a la que entró a regañadientes, donde fue incomprendido, de la que fue expulsado y de la que es una de las glorias más brillantes.»
Tras una primera obra, Évariste (1811—1832), le roman d’une vie (Aléas, 2004), Jean-Paul Auffray firma otra novela de título muy contundente, Icare trahi (Vivianne Hamy, 2011), un dédalo de desventuras históricas, conjeturas matemáticas y misterios.
Tomándose algunas libertades con los acontecimientos de la vida del matemático, François-Henri Désérable firma, con Évariste (Gallimard, 2015), una simpática fantasía dirigida a una lectora imaginaria, con mucha ironía y humor socarrón. En cambio, Jacques Cassabois nos ofrece en Je n’ai pas le temps, le roman tumultueux d’Évariste Galois (Hachette, 2019) una reconstrucción lo más fiel posible a los hechos históricos y a los datos biográficos. El texto incorpora numerosos escritos procedentes de archivos, identificados mediante el uso de cursiva.
Cabe mencionar también Évariste Galois, roman (Élan Sud, 2007), de Bruno Alberro; Le Syndrome de Galois (Lettres du monde, 2000), de Michel Alibert; o Le couteau-toast d’Evariste Galois (Verdier, 2006), de Armand Gatti. La obra de teatro Évariste Galois. L’intransigeant (Pensée universelle, 1991), de André Lutaud, por su parte, hace dialogar a Galois con Nerval en la prisión de Sainte-Pélagie.