En primer lugar, por su obra matemática, que revolucionó el enfoque de las ecuaciones algebraicas. Durante su vida se publicaron muy pocos artículos (prácticamente todos escritos en 1830, dos años antes de su muerte, a los 20 años). Sus dos primeras memorias se perdieron y gran parte de sus escritos procede de borradores incompletos reconstruidos tras su muerte. Uno de ellos, en lugar de ciertas demostraciones, está salpicado de la célebre frase «No tengo tiempo».
Además, lo que hoy llamamos «teoría de Galois» es el resultado de una vasta empresa matemática que se prolongó durante varias décadas. Las investigaciones comenzaron dieciséis años después de la temprana desaparición del joven aventurero de la ciencia, a partir de las escasas ideas especialmente innovadoras encontradas entre sus papeles, de las que puede decirse que contribuyeron a avances espectaculares de las matemáticas. Este campo, pese a ser fundamental y bastante difícil de divulgar, sigue siendo patrimonio de los especialistas.
Su vida, por otra parte, contiene suficientes zonas oscuras y elementos novelescos como para, a diferencia de sus trabajos matemáticos, despertar en todos el deseo de hacerlo suyo y dar pie a hipótesis y leyendas. Galois fue un rebelde enfrentado a la institución. Rechazado por la École polytechnique, expulsado de la École normale, incomprendido por la Academia de Ciencias, encarcelado, retado a duelo… Su corta vida es una espiral de acontecimientos que justifica el calificativo de «matemático maldito». Envuelta en misterios, sigue siendo un enigma que muchos tratan aún de desentrañar, alimentando así la «leyenda de Galois».
¿Qué sabemos realmente de Évariste Galois? Con este número esperamos ofrecer algunas claves para orientarse entre la multitud de relatos sobre él.