Un ebanista geómetra --------------------
El joven diseñador de muebles y ebanista neerlandés Sebastian Brakjovic, que vive en París, expuso recientemente en la Cartenters Workshop Gallery de París sus obras, de formas muy logradas. «Siempre busco el movimiento en mis creaciones», afirma el artista. Le interesan especialmente las nociones de perspectiva y distorsión de las formas, y algunos de sus muebles parecen inspirados directamente en conceptos matemáticos. El propio título de esta exposición, Vanishing point («punto de fuga»), demuestra hasta qué punto la perspectiva es una de las principales preocupaciones de este ebanista, a quien le gusta decir que su visión «aborda la cuestión de la infinitud». Por lo demás, ¿no se encuentra también esa «infinitud» en el nombre y las formas del mueble estrella de la muestra, el sillón «Fibonacci», que evoca sin duda el enrollamiento de una espiral logarítmica, presente efectivamente en una representación geométrica de la sucesión puesta de manifiesto por el célebre Leonardo de Pisa?
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Josef y Anni Albers, otros geómetras inspirados -----------------------------------------------
Esta vez, en Milán, se celebra hasta el 21 de febrero de 2016 otro encuentro entre arte y geometría: la exposición A beautiful Confl uence, Anni and Josef Albers and the latin American World, en el Mudec (Museo delle Culture), dedicada a las influencias sudamericanas en sus obras. Al pintor Josef Albers (1888-976), pintor de la geometría fascinado por las series repetitivas de figuras, le debemos la serie Hommage au carré, que hemos presentado en repetidas ocasiones en estas páginas (véase Tangente n.º 145 o 151). En la exposición milanesa se encuentra este arte de la repetición tanto en las pinturas de Josef como en los tejidos de su esposa Anni, ampliamente inspirados en el arte precolombino.
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Geometría de chocolate ---------------------
Tienen la forma de los ladrillos del célebre juego de construcción Lego, tienen las mismas medidas que las piezas de Lego y encajan como piezas de Lego, pero no tienen sus colores… porque son de chocolate. Sí, ahora podéis hacer todas (o casi todas) las construcciones, geométricas o no, que hacíais con Lego, pero serán comestibles. Así que los aficionados a Lego que reconstruían con estos pequeños ladrillos las escaleras imposibles de Escher y otros triángulos de Penrose ¡podrán chuparse los dedos!