En 1833 apareció un pequeño opúsculo del matemático suizo Jacob Steiner (1796–1863), cuyo título en alemán podría traducirse como
Construcciones geométricas con regla, dados una circunferencia fija y su centro. Algunos matemáticos, observa, han llamado la atención sobre los numerosos problemas que solo requieren el uso de la regla. Es el caso, por ejemplo, de François-Joseph Servois (1767–1847), con
Solutions peu connues de différens problèmes de Géométrie pratique, pour servir de supplément aux traités connus de cette science, en 1804, o de Jean-Victor Poncelet (1788–1867), con su
Traité des propriétés projectives des figures, en 1822. Steiner también podría haber citado a Jean-Henri Lambert (1728–1777), en la reedición de 1774 de
Perspective affranchie de l’embarras du plan géométral, y, en realidad, a otros más. Todos estos escritos se apoyan en la geometría proyectiva, cuyas raíces más lejanas se encuentran en una aplicación matemática de la perspectiva de los pintores (véase nuestro dossier «La geometría proyectiva»,
Tangente 162, 2015).