Los orígenes de los pliegues curvos
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Estas obras suelen basarse en pliegues rectos muy tradicionales. Pero otros artistas se han lanzado a realizar sorprendentes pliegues curvos. Se encuentran rastros de ellos a finales de la década de 1920 entre los trabajos de un alumno de Josef Albers (1888—1976), pintor y profesor de la Bauhaus, la célebre escuela de arquitectura de Weimar que dio origen a toda una corriente artística que abarca varias disciplinas. La pieza resultante consta de un disco en cuyo interior los pliegues describen formas circulares concéntricas que alternan pliegues de montaña y de valle. Una vez plegado, el modelo adopta de forma natural una forma de silla de montar. La idea se retomó repetidamente a lo largo de los años, en particular vaciando el disco inicial y formando así un anillo plegado de formas elegantes.
El Museum of Modern Art (Nueva York) expuso así una escultura de Irene Schawinsky (1903—1990) en la década de 1940, y el maestro japonés Kunihiko Kasahara (nacido en 1941) publicó a comienzos de los años 2000 un libro titulado Extreme Origami que también retoma esta idea.
Entre la ciencia y la artesanía
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David Albert Huffman (1925—1999) es conocido sobre todo por sus trabajos en informática. Le debemos, entre otras cosas, la creación de los códigos de Huffman, utilizados hoy a diario y que permiten comprimir datos sin pérdida. La idea se basa en construir un árbol en el que figuran, por ejemplo, todos los caracteres empleados en un texto, a los que se asigna un peso según su frecuencia de aparición. Cada nodo del árbol codifica entonces un carácter, y la longitud de ese código es tanto menor cuanto más frecuente sea el carácter.