La grulla de papel, símbolo de paz
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La ciudad japonesa de Hiroshima entró en la historia de la humanidad el 6 de agosto de 1945. Sadako Sasaki tenía entonces 2 años y sobrevivió milagrosamente al terrible bombardeo, mientras que todas las personas de su entorno resultaron gravemente heridas o perdieron la vida. La niña creció y se apasionó por la carrera a pie. En 1954, en relación con los acontecimientos de 1945, contrajo leucemia. Según una leyenda japonesa, quien hace mil grullas de papel ve cumplido un deseo. La niña se puso manos a la obra y se embarcó con pasión en la aventura, con la esperanza de curarse y volver a correr.
Cuando llegó a las quinientas grullas, pareció mejorar. Por desgracia, poco después sufrió una recaída y, pese a la ayuda de sus compañeros de clase, murió en octubre de 1955 tras haber hecho más de seiscientas grullas de papel. Sus amigos continuaron su conmovedora empresa y plegaron las grullas que faltaban.
Desde entonces, el ave de papel se ha convertido en un símbolo de libertad y, cada año, los niños pliegan miles de grullas que se depositan al pie de una estatua que representa a Sadako en el Parque de la Paz de Hiroshima.
Enseñar mediante el plegado
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El
número 57 de Tangente Éducation, dedicado al tema «Plegados y origami», propone algunas vías para utilizar los plegados en clase. Esta práctica, ampliamente infrautilizada, posee múltiples virtudes, tanto para adquirir competencias transversales como para aprender matemáticas. El lector encontrará ideas de materiales para todos los niveles educativos, desde la escuela hasta la universidad: estudio de diagramas de plegado en la escuela, recuento y fractales
mediante origami modular, ilustración de teoremas de ESO mediante plegados, geometría del espacio y cónicas en bachillerato, teorema del punto fijo y algoritmos para construir longitudes de forma exacta y aproximada…
Entre los numerosos recursos que pueden encontrarse sobre el origami —o, más generalmente, sobre los plegados— y las matemáticas, la lectura de este dossier puede completarse con la del dossier «Las matemáticas del plegado» de
Tangente 146 (2012).
WXYZ. Valérie Barrière, origami modular según Sébastien Limet.
El papel, un material para los artistas
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Del japonés oru, «plegar», y kami, «papel», el origami es el arte de plegar el papel. En su acepción más pura, consiste en realizar una sucesión de pliegues a partir de una única hoja cuadrada. Naturalmente, estas reglas pueden sortearse para ampliar las posibilidades. Así, es posible partir de una hoja rectangular o, ¿por qué no?, de cualquier otro polígono.
La elección del papel permite jugar con los colores y las texturas; por ejemplo, se puede pegar una hoja de papel de seda a cada lado de una hoja de aluminio. Algunos artistas arrugan o humedecen el papel para modelarlo, formar curvas y lograr efectos especialmente realistas.
El kusudama (de kusu, «medicina», y dama, «bola») es una modalidad de origami que utiliza varias hojas, a veces cientos de ellas, para obtener formas esféricas destinadas originalmente a contener incienso o popurrís. Hoy se busca sobre todo su aspecto estético. Los distintos elementos pueden pegarse o coserse. Cuando los elementos utilizados son idénticos y el ensamblaje de estos módulos se realiza únicamente mediante plegado y encaje, se habla de origami modular. Las esculturas obtenidas de este modo, más a menudo geométricas que figurativas, resultan a veces espectaculares.
En la cultura japonesa, el chiyogami (literalmente, «el papel de mil años») reúne todas las artes vinculadas al uso del papel. Además del origami, encontramos el kirigami (de kiru, «cortar»), en el que el papel se recorta con gran delicadeza, y, más recientemente, el pepakura (de «papercraft»), que consiste en crear volúmenes, fijos o animados, y maquetas mediante recorte y pegado.