La etnomatemática es un joven campo interdisciplinar que conjuga perspectivas propias de varias disciplinas de las ciencias humanas y sociales, como la antropología, la filosofía y la historia de las matemáticas, las ciencias de la educación y la didáctica de las matemáticas. Uno de sus retos consiste así en desarrollar herramientas y métodos que permitan identificar y analizar prácticas matemáticas desarrolladas en distintas sociedades —y, en particular, en las denominadas de tradición oral—, aunque quienes las practican no las conciban como tales.
Los trabajos fundacionales
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Los textos considerados fundacionales de la etnomatemática se publicaron entre las décadas de 1970 y 1980. En 1973 apareció primero la obra de Claudia Zaslavsky (1917-2006), Africa counts. Number and Pattern in African cultures (Prindle, Weber y Schmidt). La autora, profesora de matemáticas en Nueva York, deseaba ofrecer a su alumnado, mayoritariamente afroamericano, una enseñanza basada en parte en materiales africanos. En este ensayo dedicado a sociedades del África subsahariana, analiza, como expresiones de una racionalidad matemática, diversas prácticas habituales que pudo observar durante sus estancias en Kenia y Nigeria: prácticas relativas a los nombres de los números, la estructuración del tiempo, la arquitectura, los motivos decorativos o los juegos. Aunque hoy sus análisis puedan parecer poco profundos, Claudia Zaslavsky propuso una perspectiva innovadora —orientada, en sus propios términos, hacia las «sociomatemáticas»—, que pudo promover unos años más tarde en la Universidad de Columbia y que animó a otros investigadores a seguir por ese camino.
El término «etnomatemática(s)» se introdujo realmente en la década de 1980 por los trabajos respectivos de los matemáticos Marcia Ascher y Ubiratàn D’Ambrosio, quienes propusieron sendas definiciones.
El historiador brasileño de las matemáticas Ubiratàn D’Ambrosio (1932-2021) es autor del primer artículo cuyo título menciona explícitamente este término. En su texto, publicado en 1985, define las «etnomatemáticas» como las matemáticas practicadas por distintas sociedades o por cualquier grupo social identificable por tradiciones y objetivos comunes, ya se trate de comunidades rurales o urbanas, grupos de trabajadores, clases profesionales, etc. El objetivo explícito del programa de estudio de las etnomatemáticas definido por D’Ambrosio es estudiar las matemáticas practicadas en todos los grupos humanos y en todas las épocas. En este sentido, este ambicioso programa de investigación constituye una antropología general de los conceptos y las prácticas matemáticas.