Analicemos los términos «desarrollo sostenible» desde esta perspectiva. El desarrollo presupone crecimiento. Si consideramos una cantidad que se cuenta con números enteros, como la población humana, el crecimiento implica que esa cantidad tiende al infinito. ¡Por tanto, el desarrollo no puede durar! Es, en efecto, un oxímoron, una combinación de dos conceptos contradictorios. Por la misma razón, la expresión inglesa sustainable development, de la que desarrollo sostenible es la traducción (discutible), también constituye un oxímoron.
La controversia semántica sobre si debe hablarse de desarrollo
sostenible o
sustentable existe desde la versión francesa del informe de la ONU
Our Common Future (1987). ¿Por qué se eligió esta traducción? ¿Por razones políticas o ideológicas, por cansancio de la comisión de terminología…?
En Francia, la palabra sustentable se utilizaba desde hacía mucho tiempo. Felipe VI de Valois, en su castillo de Brunoy, en el bosque de Sénart, promulgó en 1346 la primera normativa forestal:
«Los responsables de aguas y bosques investigarán y visitarán todos los bosques y arbolados, y realizarán en ellos las ventas, atendiendo a que dichos bosques puedan sostenerse perpetuamente en buen estado.»