Los objetos propuestos, de tamaños muy diversos —desde la noria hasta pequeños objetos de madera—, pretenden ser herramientas educativas y pedagógicas al servicio de la valoración del saber hacer humano. Algunos, integrados en un proyecto validado por la Educación nacional francesa, están instalados además en centros de secundaria o institutos para hacer reflexionar a los alumnos sobre la energía.
Entre los objetos presentados en el último salón Culture et jeux mathématiques, hemos elegido los juegos cooperativos. Así, los «laberintos de canicas» (véase la foto) consisten en conducir la canica hasta un punto determinado a través de recorridos diferentes según el nivel. Al cubrir las células solares, el panel se inclina hacia un lado u otro y dirige así la canica. En el Hélioflip, las canicas que llegan al centro deben ser devueltas a los campos rivales mediante hélices que giran en ambos sentidos, controladas por paneles solares que los jugadores deciden cubrir o no.