Aunque el crecimiento —es decir, la derivada de la curva— se desacelera, pasando del 2 % anual en 1970 a poco más del 1 % actual, el resultado es preocupante: ¿dispondremos de los recursos necesarios para alimentar a la población y satisfacer sus necesidades materiales y energéticas? La cuestión resulta aún más inquietante porque este crecimiento se concentrará en África, continente que pasará del 17 % al 40 % de la población mundial. Ya en 2030, la India superará a China y Nigeria ocupará el tercer puesto. ¡Pero será este último país el que, a finales de siglo, podría ser el más poblado! Asia, que en 2017 representaba el 60 % de la población mundial (4,5 mil millones), debería reducirse hasta representar el 43 % de los once mil millones de habitantes previstos para 2100. Por su parte, la población europea está llamada a disminuir, dado su bajo índice de fertilidad: 1,6 nacimientos por mujer. Ahora bien, por debajo del umbral de 2,1, el número de nacimientos no basta para compensar las defunciones. En Francia, la población inmigrante y su tasa de natalidad deberían mantener las cifras.