Científicos y estudiantes de todo el mundo conocen nociones que llevan su nombre: el laplaciano, la ley de Laplace‒Gauss, la transformada de Laplace, las matrices de Laplace y muchas otras. Sin embargo, Pierre-Simon Laplace sigue siendo poco conocido. Después de Leonhard Euler, Henri Poincaré, Évariste Galois y Blaise Pascal, Tangente desea daros a conocer a este científico excepcional.
Un sabio excepcional, sin duda, pero mucho más aún ----------------------------------------------------
En este número descubriréis las múltiples facetas de este personaje: un gran científico, por supuesto, al que a veces se apoda «el Newton francés». Sus trabajos abarcan numerosas ramas de las matemáticas y la física. Su principal preocupación era comprender el mundo y sus leyes físicas. Retomando la teoría de la gravitación de Newton, supo explicar numerosos fenómenos, inquietantes en aquella época, como las relaciones entre las trayectorias de Saturno y Júpiter, o los movimientos de las mareas; estos descubrimientos se encuentran en su Traité de mécanique céleste.
Su enfoque innovador del cálculo de probabilidades hizo entrar esta disciplina en el ámbito de las matemáticas fundamentales, basándose, entre otras cosas, en el análisis, como ilustra su idea de definir las funciones generatrices. La introducción filosófica de su obra Théorie analytique des probabilités muestra su empeño por responder a cuestiones esenciales de la vida social.
El genio de Laplace consistió en saber desarrollar, para resolver cada uno de los problemas que se planteaba, una teoría matemática que resultó útil más allá de su punto de partida. Su concepción de la ciencia se basa «en los principios eternos de la razón, la justicia y la humanidad», y a propósito de ella respondió a Napoleón: «Dios es una hipótesis que no he necesitado. »
Su mirada filosófica es original y sensata; lo llevó a definir el determinismo, a concebir un modelo cosmogónico y a plantearse la cuestión de la estabilidad del sistema solar.
Tampoco se olvida a Laplace como personaje político: contribuyó al desarrollo de las grandes écoles en Francia, fue senador, brevemente ministro del Interior, conde del Imperio y, tras la Restauración, marqués y par de Francia.
Miembro activo de la Academia de Ciencias, dotado de una excelente pluma, es uno de los pocos matemáticos que ingresaron en la Academia Francesa. Abrió numerosas vías científicas que sabios como Carl Friedrich Gauss, Adrien-Marie Legendre o Henri Poincaré recorrerían con el éxito bien conocido.
Bertrand Hauchecorne,
Coordinador del número