Disponible en línea en la siguiente dirección y desarrollado en 2019 por Julien Gheysens, Yvan Stroppa y los autores de este artículo en la joven empresa MATHILDE, ChickenPods sigue la estela del imprescindible Agar.io (Matheus Valadares, 2015) o del juego de mesa Quoridor (Gigamic, 1997) por la sencillez de sus reglas —¡basta una partida para entenderlas!—, al tiempo que garantiza un amplio margen de progresión.
Cada jugador dispone de seis minutos para hacer prosperar su población de gallinas. ¡Y mejor aún si es a costa del adversario! Además del modo 1 contra 1 disponible actualmente, pronto habrá una IA (un modo «contra el ordenador»). La principal dificultad de ChickenPods es que el jugador no controla el movimiento de sus propias gallinas y solo actúa sobre su entorno —se habla de juego de dios o God game— mediante cuatro poderes: construir y destruir barreras, añadir alimento (semillas) y enviar un zorro para diezmar el bando contrario.
Generar entornos aleatorios -----------------------------------------
La partida comienza con un nuevo entorno propuesto a ambos jugadores: regiones ricas en semillas que convendría conquistar cuanto antes y un laberinto de barreras que constituyen otros tantos obstáculos para acceder a ellas. Para combatir la repetitividad del juego y generar entornos —y, por tanto, partidas— distintos, los diseñadores recurren al azar. ¡Pero a un azar controlado! Se trata de producir entornos «lo bastante originales» para no cansar al jugador —ese es el papel del azar—, pero que respondan, no obstante, a cierto pliego de condiciones para dar lugar a una partida «interesante». En este sentido, ChickenPods es un juego de generación aleatoria.