La misión de las aseguradoras es ofrecer a sus clientes protección frente a los numerosos riesgos a los que pueden enfrentarse. Dada la naturaleza financiera de esta protección, el sector está estrictamente regulado para garantizar la solvencia de las aseguradoras, en interés de los asegurados.
El seguro consiste en desempeñar una función de mutualización entre las personas afectadas. El comportamiento de la colectividad que forman suele conocerse en gran medida de media —por aplicación de la ley de los grandes números—, lo que permite mutualizar los riesgos que se materializarán para unos clientes y no para otros. La mutualización puede ser pública (Seguridad Social) o privada (aseguradoras). Puede ser obligatoria (responsabilidad civil del automóvil) o voluntaria (seguro complementario de fallecimiento).
La función de la aseguradora privada consiste en cubrir el riesgo de que su cliente sufra un percance a cambio del pago de una prima. La «prima» se abona por adelantado, a cambio de una cobertura de la que no se sabe a priori si llegará a ser necesario activarla. Es el ciclo de producción invertido, mientras que en el comercio tradicional se obtiene un producto físico en el momento de comprarlo. El riesgo debe estar claramente definido y su materialización debe ser aleatoria. También debe precisarse una garantía de indemnización en caso de que el riesgo se materialice —entonces se habla de la ocurrencia de un siniestro—.
El seguro adopta distintas formas, según se dirija a particulares o a empresas: seguros de vida y de fallecimiento (mediante prestaciones de ahorro y jubilación o indemnizaciones), seguros de salud y previsión (mediante prestaciones para asistencia sanitaria o ante contingencias vitales como una incapacidad, una invalidez o un período de desempleo), seguros de responsabilidad (familiar o empresarial), seguros de bienes (en particular, vehículos, viviendas o locales profesionales, robo, rotura). Desde los orígenes del seguro, que pueden situarse en la época de los babilonios, cerca de dos mil años antes de nuestra era, en relación con el transporte marítimo, las herramientas matemáticas se han desarrollado.