Benoît Mandelbrot (1924-2010), pionero en el uso de la informática, desarrolló con la geometría fractal un nuevo campo científico y aplicó sus descubrimientos a multitud de ámbitos: las matemáticas, por supuesto, pero también la física, las finanzas, la lingüística… Sin encerrarse en las teorías preexistentes, prefiere partir de la observación de los fenómenos, abriendo así nuevas perspectivas a la ciencia del 20.º siglo.
Una vida fragmentada ---------------
La vida de Benoît Mandelbrot no fue un camino de rosas, y sus múltiples actividades lo llevaron a colaborar en investigaciones tan diversas como fructíferas.
Nacido en Varsovia (Polonia) el 20 de noviembre de 1924, Benoît Mandelbrot recibió inicialmente educación en casa, bajo la tutela de su tío Loterman, quien le ofreció una enseñanza basada en el descubrimiento y no orientada hacia un objetivo concreto. En 1936, a raíz de dificultades económicas, la familia se instaló en París, donde ya residía otro tío. Szolem Mandelbrojt fue miembro fundador del grupo Bourbaki y sucesor de Jacques Hadamard en el Collège de France. Él ejercería una influencia decisiva en la trayectoria del joven.
Mandelbrot, que aprendió francés gracias a su tío Loterman, prosiguió sus estudios en el liceo Rollin (hoy Jacques-Decour), pero la invasión alemana empujó a la familia a Brive-la-Gaillarde y después a Tulle. Obligado en ocasiones a vivir bajo una identidad falsa y sufriendo la dispersión de su familia, Mandelbrot logró matricularse en las clases preparatorias del liceo du Parc de Lyon en enero de 1944. La experiencia duró poco, pues el desembarco de Normandía provocó el cierre del liceo. Entonces se fue al campo y trabajó como mozo de cuadra. Tras la liberación de París, regresó a la capital y se reunió con su familia, con la ambición de presentarse a los concursos de la École normale supérieure (ENS) y de la École polytechnique.