Tome un segmento. Hasta aquí, nada apasionante. Divídalo en tres y elimine la parte central para construir un triángulo equilátero, como en la figura siguiente.
Ya resulta un poco más bonito. ¿Y si repitiéramos el proceso en cada uno de los segmentos obtenidos?
La figura que se obtiene al repetir indefinidamente esta sencilla transformación es quizá el ejemplo más conocido de imagen fractal; cada parte es idéntica al todo. Partiendo de un triángulo equilátero, se obtiene el copo de nieve de von Koch.