¿Habéis visto Avatar, dirigida por James Cameron (Twentieth Century Fox France, 2010)? En esta película, al igual que en Shrek (Andrew Adamson y Vicky Jenson, 2001), Wall-E (Andrew Stanton, 2008), la reina de las nieves (Chris Buck y Jennifer Lee, 2013) y tantas otras, encontramos animaciones realizadas por ordenador. Si lo pensamos, eso significa que alguien creó una serie de instrucciones que enviar a un ordenador para llegar a este producto acabado.
¡No se trata simplemente de dibujar una silla o una mesa! Se pide a un ordenador que represente un espacio natural, con relieve y personajes en movimiento. Evidentemente, no podemos permitirnos indicar la posición de los píxeles de color imagen a imagen: sería demasiado laborioso e inmanejable, tanto por el espacio de memoria como por el tiempo de procesamiento de la máquina. Hay que encontrar entonces un truco que permita ahorrar tiempo de cálculo; de lo contrario, ningún ordenador podrá completar el trabajo.
La naturaleza fractal del mundo ---------------------------
Para empezar, parece más sencillo considerar un objeto inanimado, por ejemplo una mesa. Este mueble está bien definido: cuatro patas, un punto de fuga, un tablero horizontal a cierta altura y algo de sombra permiten representarlo. Pero ¿qué ocurre cuando tomamos un paisaje como el de al lado? ¡La complejidad es tal que ni siquiera sabemos por dónde empezar!