Sus «contribuciones revolucionarias a la teoría de la probabilidad y al análisis funcional, con notables aplicaciones en física matemática y estadística» le han valido este magnífico galardón. Distingue especialmente tres ámbitos en los que sobresale este matemático. Por un lado, el supremo (valor máximo) de los procesos estocásticos (que producen secuencias de valores aleatorios, como la altura de las olas en una playa), que permitirá en este caso conocer mejor la mayor altura de las olas venideras. Por otro, la concentración de la medida, es decir, la «ley de los grandes números», en la que la probabilidad se interpreta como una frecuencia de realización de un suceso. Por último, los vidrios de espín, aleaciones metálicas que contienen un pequeño número de impurezas magnéticas dispuestas al azar en la aleación, cada una de ellas con su propio espín (algo parecido al momento angular): Michel Talagrand ha analizado rigurosamente su comportamiento, naturalmente a la luz de su profundo conocimiento de la probabilidad y la estadística, y les dedicó un libro en inglés en 2003 (Spin Glasses: A Challenge for Mathematicians, Springer).
Este prestigioso galardón se suma, para Michel Talagrand, a la decena de premios que ya han distinguido sus trabajos.