La estadounidense Karen Uhlenbeck, profesora emérita de la Universidad de Texas en Austin, es, en efecto, la primera mujer en recibir el premio Abel por su labor pionera en geometría, análisis y física matemática… ¡el trabajo de toda una vida! Además, la matemática está muy implicada en la promoción de las mujeres en matemáticas. Ojalá sigan su ejemplo.
Según el presidente del comité Abel, las teorías de la galardonada han «revolucionado nuestra comprensión de las superficies mínimas». En realidad, al buscar estas superficies, se trata de hallar una configuración que corresponda a una energía mínima. Eso es lo que hicieron Karen Uhlenbeck y Jonathan Sachs en la década de 1970, «deformando poco a poco» una superficie para comprobar si se puede minimizar su energía, incluso en los casos en que no se está seguro de alcanzar el mínimo. En estos casos difíciles, tras redefinir la escala, aparecen «burbujas» en un número finito de puntos. Los trabajos de ambos científicos permitieron estudiar estas singularidades; las herramientas que desarrollaron se encuentran en geometría riemanniana (problema de Yamabe: hallar, para una métrica riemanniana g, una métrica g’ de curvatura escalar constante y conforme a g) o en el análisis de las curvas pseudoholomorfas introducidas por Mikhaïl Gromov en 1986. Como las partículas elementales del mundo cuántico, estas «burbujas» refuerzan aún más los vínculos entre la física y las matemáticas.