La dendrocronología es un método de datación basado en el estudio de los anillos de los árboles. Su nombre procede de las palabras griegas dendron («árbol»), chronos («tiempo») y logos («estudio»).
Cuando un árbol crece, aumenta en altura… y en anchura. El crecimiento radial es el que atrae la atención de los especialistas. En nuestras latitudes, los árboles producen cada año un anillo (o anillo de crecimiento), que se forma bajo la corteza. Al examinar estos anillos al microscopio, se observa que están formados por células de distintos tamaños. En la parte del tronco más próxima a la corteza, el cámbium, estas células de madera están vivas y son muy importantes. A través de ellas se transportan los elementos minerales y el agua desde las raíces hasta las hojas y las acículas, como si fueran pajitas gigantes. En primavera, el cámbium fabrica células grandes de paredes finas para alimentarse y desarrollarse. De color claro, forman la parte del anillo llamada madera temprana. Hacia el final del verano, el árbol ralentiza su crecimiento y las células de madera que produce son más pequeñas, con paredes más gruesas. Esta parte más oscura del anillo se denomina madera tardía. En invierno, el árbol ya no puede absorber nutrientes del suelo cuando este está helado, deja de producir células nuevas y entra en reposo hasta la primavera siguiente.