Los números complejos llegaron en 1963 al último curso de bachillerato científico (la famosa «math élém») e hicieron allí una aparición tímida: se los definía como pares ordenados de números reales y se les imponía una ley de multiplicación artificial (a, b) × (c, d) = (ac – bd, ad + bc), que a los alumnos les parecía de otro planeta. En los programas de 1966 ocuparon un lugar más destacado, con su estructura algebraica de «cuerpo» claramente enunciada y su cortejo de aplicaciones: forma trigonométrica, fórmula de Moivre, raíces nésimas, resolución de ecuaciones de segundo grado con coeficientes reales o complejos.
Después llegaron, en la década de 1970, las «matemáticas modernas»: ya en 1971 propiciaron en los programas escolares una nueva presentación de los números complejos, definidos esta vez como matrices de semejanzas directas del plano, pues el programa menciona explícitamente« el cuerpo de las matrices (ab −ba)\begin{pmatrix}a&b\ -b&a\end{pmatrix}» y lo convierte en un espacio vectorial sobre R\mathbb{R}, en el que incluso se reclasificó oficialmente la desigualdad triangular como «desigualdad de Minkowski». Los programas de 1982 del último curso C parecen, al menos para los alumnos, más realistas al abandonar el álgebra de matrices y el espacio vectorial, pero introducen la forma exponencial de los números complejos y la linealización de polinomios.
Desaparecido en 1987, reincorporado en 1994 a los programas del último curso de bachillerato, denominado desde entonces S, y desaparecido de los programas de 2002, el tema de la linealización de polinomios parece muy cambiante. En cualquier caso, los números complejos siguen formando hoy parte de la enseñanza obligatoria del último curso S, pero, vistos «esencialmente como constitutivos de un nuevo conjunto de números con sus propias operaciones», se abordan «con vistas a profundizar en ellos al continuar los estudios».
Hoy, el tema de los complejos sigue ocupando un lugar destacado en los enunciados de problemas del bachillerato S, y a veces da lugar a interpretaciones bastante estéticas, como la construcción con regla y compás de un pentágono regular (Pondichéry, 2016), la evocación de una línea poligonal infinita de longitud finita (Centres étrangers, 2014) o, más bella aún, la modelización de una concha de nautilo (Centres étrangers, 2016).
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Modelización de una concha de nautilo.