Edición de 1545 de la Hypnerotomachia Poliphili.
Heródoto relata en las Historias dos célebres ejemplos, de hace más de dos mil quinientos años, que atestiguan la antigüedad de la esteganografía:
> «Histieo, queriendo ordenar a Aristágoras que se sublevara, no encontró otro medio de hacerlo con seguridad, pues los caminos estaban cuidadosamente vigilados. Mandó afeitar la cabeza al más fiel de sus esclavos, grabó en ella unos caracteres y esperó a que le volviera a crecer el pelo. Cuando así ocurrió, lo envió de inmediato a Mileto, con la única orden de que, a su llegada, dijera a Aristágoras que le afeitase la cabeza y la examinase después.» (Libro V)
> «Sea como fuere, cuando Jerjes decidió hacer la guerra a los griegos, Demarato, que se hallaba en Susa y tuvo noticia de sus planes, quiso comunicárselos a los lacedemonios. Pero, como no disponía de medios y temía ser descubierto, ideó este artificio. Tomó unas tablillas dobles, raspó la cera y escribió después en la madera de aquellas tablillas los proyectos del rey. Tras ello, cubrió de cera las letras, para que, al no parecer escritas las tablillas, no le ocurriera nada desagradable al portador a manos de quienes vigilaban los pasos.» (Libro VII)