Habéis dado con un tatuaje visible. También los hay invisibles, mucho más peligrosos…
La situación es clásica. Creáis una imagen, por ejemplo un acertijo geométrico de tipo sangaku, y la encontráis en la Red con otro nombre de autor. Una solución consiste en incluir vuestro crédito de imagen en el pie de imagen, lo que no disuade a todos los desaprensivos. En ese caso, podéis incorporar el aviso legal directamente en la imagen, de forma discreta o no.
Esta forma de tatuar la imagen está pensada, normalmente, para invitar a quien quiera utilizarla a obtener los derechos de uso.
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Imagen tatuada de forma visible con un sencillo programa de dibujo.

Transmitir un mensaje discretamente ------------------------------
Una imagen puede servir para transmitir mensajes a través de Internet. Veamos cómo. Un dibujo es una sucesión de bits. Si la resolución es buena, modificar algunos bits correspondientes, por ejemplo, al color no alterará demasiado la imagen. Podéis acordar modificar los bits cuyo número de orden sea múltiplo de 50. Entonces los sustituís por los de vuestro mensaje, codificado como prefiráis (ASCII u otro código). Actualmente, nadie parece capaz de detectar una manipulación así.
El principio empleado se remonta a la Antigüedad. Consiste en ocultar el mensaje que se quiere transmitir, y no solo su significado, como ocurre en criptografía. Se habla entonces de esteganografía. Por prudencia, se recomienda combinar ambos métodos: tatuar el mensaje cifrado.
Referencias:
Cryptographie et codes secrets. Bibliothèque Tangente 26, 2013.
La bible des codes secrets. Hervé Lehning, Flammarion, 2019.