Los ejemplos históricos abundan: desde la escritura sobre un cráneo afeitado, al que se le deja crecer de nuevo el cabello, hasta los micropuntos, utilizados por los espías alemanes, que bastaba ampliar para que apareciera un mensaje. Pero también es posible enviar mensajes mediante imágenes, utilizando el código ASCII (American Standard Code for Information Interchange, es decir, Código estadounidense estándar para el intercambio de información) o códigos de color.
Imaginemos que queremos transmitir la palabra «Image» enviando una sucesión de colores acordada según el código RGB. El negro se considera la ausencia de color. Su código RGB está formado por los tres octetos (0, 0, 0), o bien (00000000, 00000000, 00000000). En el código ASCII, definido solo con siete bits (¡en inglés estadounidense no hay acentos!), se asigna a la «I» mayúscula el valor 73, es decir, en base binaria —con siete bits—, 1001001. Los seis primeros dígitos binarios se descomponen en tres pares de dígitos, a saber: 10, 01 y 00. Basta entonces con transmitir un color indistinguible del negro definido por la terna de octetos (00000010, 00000001, 00000000) para enviar los seis primeros bits de la «I». Se procede así sucesivamente, siguiendo una sucesión de colores elegida arbitrariamente y acordada de antemano. Divertido, ¿no?