Estos términos y sus derivados («digitalizar» y «numerizar») corresponden al proceso de codificar en forma de números información sonora o visual para transmitirla y, después, restituirla en su forma original.
El adjetivo «numérico» es un derivado culto del latín numerus, que significa «número», aparecido a principios del 17.º siglo en francés; parece perfectamente adecuado en francés para designar el concepto en cuestión. «Cifra» se dice digit en inglés, término que procede del latín digitus, que significa «dedo». La razón parece evidente: contamos con los dedos hasta diez. Así pues, es muy natural que, al otro lado del Canal de la Mancha y del Atlántico, se haya preferido emplear en este sentido la palabra «digital».
La enorme influencia de los estadounidenses en el desarrollo de la informática y sus derivados explica la introducción de la palabra «digital» en muchas lenguas, incluido el francés. ¿Debemos seguir a la Académie française, a la cuenta de Twitter @NumeriqueBordel o dejarnos llevar por cierto esnobismo anglófilo? Que cada cual elija. En cualquier caso, estas dos palabras no podrán coexistir eternamente como sinónimos perfectos. O una desplazará a la otra —como «pullover» hizo con «chandail»—, o los términos se especializarán con sentidos algo distintos, como «función» y «aplicación» en su acepción matemática. Sin embargo, el adjetivo «digital» existe en buen francés; se aplica a lo relacionado con los dedos (de ello da fe la «huella dactilar»). ¡La llegada de las pantallas táctiles puede devolverle todo su sentido a este adjetivo!