Quienes aplican la inteligencia artificial a la resolución de problemas financieros se dedican a la fintech (fin, por «financiero», y tech, por «tecnologías»). Más en general, la aplicación de la inteligencia artificial a un ámbito de actividad recibe una etiqueta del mismo tipo. Así surgen categorías en las que se encuadran las startups: cleantech para el uso respetuoso de los recursos naturales, insurtech para los seguros, edtech para la educación, adtech para la publicidad, martech para el marketing, foodtech para la alimentación, healthtech para la salud, agritech para la agricultura, legaltech para el ámbito jurídico… Para cada una de estas categorías se desarrollan tecnologías específicas, se ponen en práctica modelos de negocio, se crean empresas y se especializa la financiación de capital riesgo.
¿Cuáles de estas categorías son las más activas? Para medirlo, podemos utilizar el número de empresas que se adscriben a la categoría en cuestión (en cuatro países clave: Francia, Reino Unido, Bélgica y Holanda).