Gerhard Mercator nació en Flandes en 1512. A comienzos del Renacimiento, los navegantes empezaban a surcar los mares en busca de tierras desconocidas. Las herramientas cartográficas eran muy rudimentarias, lo que explica la imperfección de los primeros mapas que utilizaban.
El joven Gérard Kremer, pues ese era su verdadero nombre, ingresó a los 18 años en la Universidad de Lovaina, donde el astrónomo y cartógrafo Gemma Frisius (1508-1555) lo inició en las matemáticas. Con el visto bueno de la universidad, se aseguró unos ingresos holgados impartiendo clases de refuerzo de matemáticas a los estudiantes y vendiendo instrumentos de su propia fabricación.
Investigación sobre un mapa -------------------------
Ya en 1537, Mercator realizó un mapa de Tierra Santa y, al año siguiente, un mapamundi. En 1552 fue nombrado profesor de cosmografía en la Universidad de Duisburgo, donde permaneció hasta su muerte en 1594. Fue entonces cuando realizó su mapamundi empleando la célebre proyección que hoy lleva su nombre.
El mapa de Mercator parece una proyección cilíndrica. Se enrolla un cilindro alrededor del ecuador, con su eje coincidiendo con el de los polos, y se proyecta un punto M de la Tierra sobre el cilindro mediante la proyección central desde el punto O, centro de la Tierra. Después se despliega el cilindro: ¿qué observamos? Los meridianos son paralelos entre sí y los polos se sitúan en el infinito. Más precisamente, si tomamos el radio de la Tierra como unidad, la ordenada de la imagen de un lugar de latitud θ vale tan θ. Las regiones boreales adquieren dimensiones enormes en comparación con las situadas en el ecuador.