¿Hacia dónde hay que mirar para rezar? En la tradición musulmana, hay que orientarse hacia La Meca. Hacerlo con precisión exige resolver un delicado problema de trigonometría esférica. De él se extraen también interesantes ideas para dibujar mapas de la Tierra.

Debido, en particular, a la redondez de la Tierra, orientar una mezquita o una alfombra de oración exactamente hacia La Meca no es tarea fácil. Por definición, la qibla («dirección») designa, para un lugar dado de la superficie terrestre, el ángulo que hay que formar con el sur para apuntar exactamente a la ciudad santa o, más exactamente, a su emblemático monumento sagrado, la Kaaba. En términos más matemáticos, se trata de hallar el ángulo qq entre el meridiano del lugar LL y el camino que conduce de LL a la Kaaba KK. Este arco viene dado por el círculo máximo que pasa por LL y por KK (véase el recuadro de abajo). Conocer el ángulo qq permite seguir debidamente la prescripción dada en el Corán, en la sura 2, versículo 144: «Vuelve, pues, tu rostro hacia la Mezquita Sagrada. Estéis donde estéis, volved hacia ella vuestros rostros.» Un método infalible para determinar la qibla en cualquier lugar y con un mínimo esfuerzo consiste en aprovechar que la Kaaba está situada entre los trópicos, es decir, en la zona alrededor del ecuador que reúne los puntos en los que, dos veces al año, el Sol pasa exactamente por la vertical (el cenit). Para la Kaaba, esos días son el 27 de mayo (o el 28, según el año) y el 15 (o el 16) de julio. Así pues, esos días, cuando el Sol alcanza su punto más alto —es decir, cuando es mediodía solar—, un palo clavado verticalmente en el suelo en La Meca no proyecta sombra alguna. Es el momento en que, en cualquier otro lugar del mundo, mirar hacia el Sol equivale a orientarse exactamente hacia la Kaaba.
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