El matemático suizo Johann Bernoulli, al analizar un manuscrito anónimo que proponía una solución al problema de la curva braquistócrona, identificó a su autor como Isaac Newton. Se le atribuye este comentario: « Ex ungue leonem » («por la garra se reconoce al león»).
Sin duda, el mayor éxito del Viejo León, que rugía entonces en 1685, fue la publicación de su obra maestra Philosophiae naturalis principia mathematica («principios matemáticos de la filosofía natural»). En particular, aplicó su método para resolver el célebre problema de los dos cuerpos, que preocupaba a los sabios de la época: ¿cuál es la evolución temporal de dos cuerpos A y B que interactúan mutuamente, asimilados a puntos materiales, si el sistema global {A, B} se considera aislado del resto del mundo? Así, aunque nuestro satélite permanece en órbita alrededor de la Tierra, presenta muchísimos movimientos «parásitos» que cuesta describir. ¡Ese es precisamente el objeto del problema de los dos cuerpos!
-
Newton y los dos cuerpos ------------------------
En el problema astronómico del movimiento de B alrededor de A en el sistema de referencia (A, x, y, z) resuelto por Newton aparecen seis constantes del movimiento: