A principios de la década de 1990, en las páginas de la revista Spirou, los lectores descubrieron los personajes inventados por Midam, en universos conectados a medio camino entre fantasías y realidades informáticas, entre la pasión por los videojuegos y las auténticas pesadillas. En esas páginas y en los numerosos álbumes posteriores descubrimos, por una parte, a la familia y los amigos de Kid Paddle, un niño como tantos otros apasionado por los videojuegos, y por otra, una serie derivada (spin-off) que narra las desventuras de su doble virtual, el Pequeño Bárbaro. Esta última, «Game over», cuyo título anuncia el inevitable final del juego, es especialmente rica en sobreentendidos conceptuales. Exploremos este extraño mundo iluminándolo con la luz cegadora del arte de la modelización matemática.
De las observaciones a una ley general -----------------------------------
Construir un modelo consiste en intentar establecer una ley general a partir de la observación de casos particulares. Es un razonamiento inductivo. Mientras las observaciones se ajusten al modelo, se conserva. Pero basta una sola observación contradictoria para invalidarlo. Observemos al Pequeño Bárbaro enfrentado a un horrible Blork que maneja el hacha con destreza y le corta sucesivamente el brazo izquierdo y el derecho. El horror alcanzaría su punto culminante si el héroe no hubiera tomado antes una pócima milagrosa cuyos efectos regeneradores son magníficos, pues cada miembro amputado vuelve a crecer de inmediato. A partir de estas observaciones puede proponerse un modelo: gracias a la pócima mágica, todo elemento cortado se regenera. Este modelo se basa únicamente en un número limitado de experiencias. ¿Lo validarán las experiencias posteriores? El resto de la aventura responde a esta pregunta. El agresivo Blork no duda en decapitar sin más al pobre Bárbaro. Y entonces, sorpresa: en lugar de la cabeza, que ahora yace miserablemente junto al personaje, aparece, como antes, una mano que se agita en vano, para gran regocijo del Blork. La experiencia ha invalidado el primer modelo. Nos queda proponer uno nuevo, tan provisional como el anterior. Gracias a la pócima mágica, todo elemento cortado se regenera en forma de brazo y mano.