Para representar números enteros que denomina p-ádicos, Kurt Hensel introduce en 1897, para una base p, series formales
∑i−0+∞aipi con 0≤ai≤p−1.
Aunque no convergentes y, por tanto, carentes de sentido en el análisis clásico, se pueden efectuar entre ellas todo tipo de operaciones. Veamos qué ocurre en el caso p = 10, es decir, para los números decádicos.
Quimera decádica
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Hubo que esperar más de mil años después de los pitagóricos, grandes maestros del número, y de la «invención» del cero, para que se estableciera definitivamente una numeración posicional en la India. Con esta notación, 2019 es la escritura simplificada del número
2 × 103 + 0 × 102 + 1 × 101 + 9 × 100 en base 10. La posición de cada cifra indica la potencia de la base que le corresponde (10 en nuestro sistema decimal), de ahí la importancia del cero para ocupar el lugar de las potencias ausentes. Los babilonios ordenaban las potencias (de 60) en orden creciente, pero, sin un signo distintivo para «la nada», una unidad en su base 60 podía designar indistintamente el valor 1, 60 o 3 600.