Como hemos visto, los números complejos nacen de la voluntad de resolver ecuaciones algebraicas (hallar los ceros de un polinomio), y más concretamente ecuaciones de segundo grado.
El número i, un símbolo -------------------------
El escollo, que tardó siglos en aceptarse, es la resolución de la ecuación, pese a su carácter elemental, X2 = -1. Dio lugar a la creación de i, ese número llamado «imaginario» porque es imposible vincularlo con los números «reales», que hasta entonces constituían el marco universalmente aceptado del cálculo algebraico.
El seísmo puede compararse con la revolución que sacudió a la escuela pitagórica cuando se descubrió la existencia de los números irracionales.
El número i simboliza una nueva manera de abordar las matemáticas. En primer lugar, permite resolver todas las ecuaciones de grado 2 con coeficientes reales, poniendo de manifiesto dos raíces incluso cuando el discriminante es negativo (véase el recuadro).