Vladimir Choukhov nació cerca de Bélgorod en 1853, en una familia de la pequeña nobleza rusa. Su padre trabajaba en la administración. Cursó estudios secundarios en San Petersburgo entre 1864 y 1871 y demostró un gran talento para las matemáticas: ¡su demostración personal del teorema de Pitágoras le valió una mala nota por «falta de modestia»!
Vladimir Grigórievich Choukhov (1853–1939).
Estos brillantes resultados le permitieron ingresar en la célebre Escuela Técnica Imperial de Moscú (véase el FOCUS). Asistió a las clases de Nikolái Zhukovski, pero también a las de Pafnuti Chebyshev. Este último lo animó a dedicarse a las matemáticas, pero Choukhov prefirió aplicar sus conocimientos al diseño de obras industriales.
Viajó a Filadelfia para participar en el diseño del pabellón ruso de la Exposición Universal de 1876, organizada con motivo del centenario de la Declaración de Independencia. Allí conoció a Alexandre Bari, un empresario estadounidense de origen ruso, que lo contrató para su empresa y lo envió a Bakú —hoy capital de Azerbaiyán— a supervisar las explotaciones petrolíferas. Allí estableció métodos prácticos para calcular las deformaciones de distintos materiales según su forma. Esto le permitió diseñar oleoductos y petroleros. En noviembre de 1891 inventó el primer método de craqueo térmico del petróleo.