Dado que las chicas participan poco en las competiciones matemáticas —la participación en la Olimpiada Internacional de Matemáticas no supera el 11 %, considerando todos los países— y se sienten poco atraídas por los estudios científicos en general, y por las matemáticas en particular, se han creado competiciones matemáticas reservadas a las chicas en algunos países con enseñanza mixta: China en 2002, con la China Girls Mathematical Olympiad; Estados Unidos en 2009, con el generosamente dotado Math Prize for Girls; y Europa en 2012, con la European Girls' Math Olympiad (EGMO).
Luchar contra los estereotipos ------------------------------------------------------------------
¿Cuál es el objetivo de los organizadores de estas competiciones? Sin duda, animar a las chicas a desarrollar su interés por las matemáticas situándolas en un entorno en el que quizá se sientan más cómodas. Por ejemplo, el Murray Edwards College de Cambridge, en el Reino Unido, que organizó la primera EGMO, se animó tras el éxito de su iniciativa, puesta en marcha ya en 2010, de participación de chicas en la China Girls Mathematical Olympiad.
Sin embargo, cabe preguntarse si tales competiciones están justificadas, como explica Michèle Artigue, profesora emérita de la Universidad París-Diderot y antigua presidenta de la International Commission on Mathematical Instruction (ICMI).
> «Para mí está claro que hay que emprender acciones para atraer a más chicas hacia las matemáticas y luchar contra los estereotipos que siguen haciendo estragos, como las que lleva a cabo, entre otras, en Francia la asociación Femmes et Maths […], y me alegra que la Unión Matemática Internacional haya creado recientemente un comité sobre este tema. […] En cambio, me parece que la solución no reside en absoluto en separar, por un lado, unas matemáticas para chicas y, por otro, unas matemáticas para chicos. Hay tantas formas posibles de actuar para favorecer la participación de las chicas preservando la coeducación, la inclusión y la solidaridad, que no me apetece privilegiar necesariamente el espíritu competitivo.»