Algunos ámbitos artísticos se prestan más que otros a los juegos con la autorreferencia. El teatro, por ejemplo, se presta admirablemente a ello. Entre los clásicos, Hamlet de Shakespeare lo ilustra, al igual que La ilusión cómica de Corneille, La gaviota de Chéjov o Seis personajes en busca de autor de Pirandello, por no mencionar La paradoja del comediante de Diderot o el efecto de distanciamiento en el teatro épico de Brecht, que consiste en interrumpir la narración en curso con otra narración. ¡Releedlos!
Los artistas contemporáneos inspirados ---------------------------------------

Poem schema, Dan Graham, 1966–1969.

De 1966 a 1969, el artista estadounidense Dan Graham (nacido en 1942) publicó varios poemas autorreferentes en revistas de arte, adelantándose varios años a investigaciones similares que se llevarían a cabo con ordenadores. La plantilla de su Poem schema no tenía nada de sentimental; se acercaba más a las «aguas heladas del cálculo egoísta», pues se trataba de mostrar, en una sola columna, la cantidad de adjetivos, adverbios, líneas, letras, mayúsculas, números… del propio poema y nada más. Quizá algún día Graham sea calificado de «artista de la autorreferencia diferida» por sus extraordinarias obras de 1974, Time Delay Room y, sobre todo, Present Continuous Past(s). Este dispositivo consta de dos espejos, una cámara de vídeo y un monitor, y pone en juego un sistema de bucles y retardos para que el espectador se vea en pantalla desde distintos ángulos… tal como era unos instantes antes.