Algunos textos griegos llegaron a Occidente tras la caída de Constantinopla, tomada por los turcos otomanos en 1453. Sin embargo, muchos de ellos recorrieron el Mediterráneo en el sentido de las agujas del reloj, traducidos primero al árabe y después al latín, lo que permitió su difusión.
Numerosos cristianos orientales se establecieron en Edesa (la actual Şanlıurfa), donde había una escuela de teología cristiana, y después en Nísibis (la actual Nusaybin), en el sureste de la actual Turquía, donde se abrieron prestigiosas escuelas de filosofía.
El cierre de la Academia de Atenas en 529 por el emperador Justiniano hizo que un gran número de eruditos huyeran al Imperio persa sasánida con parte de su biblioteca, en particular a Gundishapur, en Juzestán, provincia del suroeste del actual Irán. Como el siríaco, variante del arameo, era tanto la lengua del Estado sasánida como la de la liturgia de la mayoría de los cristianos orientales, se tradujeron al siríaco cierto número de obras.
La Casa de la Sabiduría -----------------------
Tras la victoria de los musulmanes sobre el último soberano sasánida en 651, las inquietudes intelectuales quedaron en suspenso. A finales del 8.º siglo, el poder abasí estaba sólidamente asentado en Bagdad. Los califas Harún al-Rashid y al-Mamún pudieron entonces dedicarse al desarrollo de las ciencias y las letras. El segundo fundó la Casa de la Sabiduría, donde se reunían sabios cuyo principal empeño era recopilar y traducir numerosas obras, por lo general directamente del griego, aunque a veces del siríaco. Entre ellos se encontraban al-Juarismi y, más tarde, Thabit ibn Qurra, así como los hermanos Banu Musa (véase el recuadro).