Las traducciones arabo-latinas en matemáticas durante el siglo XII representan un punto de inflexión decisivo en la historia intelectual del Occidente medieval. Durante este periodo, un vasto conjunto de conocimientos científicos, especialmente matemáticos, preservados, desarrollados y enriquecidos por los sabios de los países del islam, se transmitió a Europa occidental mediante un intenso proceso de traducción. Este fenómeno, que alcanzó su apogeo en los siglos XI y XII, permitió a Occidente redescubrir los tesoros de la Antigüedad griega y helenística, al tiempo que incorporaba los avances realizados por matemáticos árabes, persas e indios.
La transmisión de conocimientos matemáticos al Occidente cristiano se produjo principalmente a través de las regiones de contacto entre los países del islam y Europa, como la parte de la península ibérica bajo dominio musulmán —conocida como al-Andalus, véase el artículo)—, Sicilia o el sur de Italia. Estos territorios, entonces bajo dominio islámico o estrechamente vinculados con los países del islam, se convirtieron en puentes culturales entre ambas civilizaciones. En este contexto, numerosos sabios europeos viajaron a las grandes ciudades de la España musulmana. Sin duda, uno de los centros más emblemáticos de este movimiento fue Toledo, reconquistada por los cristianos en 1085. La ciudad se convirtió rápidamente en una encrucijada donde eruditos cristianos, judíos y musulmanes colaboraron en la traducción de textos científicos y filosóficos. Córdoba y Sevilla también desempeñaron un papel importante.

El alcázar de Toledo y el puente de Alcántara sobre el Tajo.

Tres grandes etapas --------------------------