Situar a Diofanto en el tiempo no es tan sencillo.
Por una parte, el único matemático al que se refiere en toda su obra, concretamente en su Tratado sobre los números poligonales, es Hipsicles de Alejandría.
Este, nacido en ‒190 y autor de la Ascensión de los signos zodiacales, es el padre de la astrología. De ahí su interés por el número 12 y que sea también el autor apócrifo del libro XIV de los Elementos de Euclides, dedicado al dodecaedro y al icosaedro.
Por otra parte, la Suda, enciclopedia griega del 10.º siglo, atribuye a Hipatia de Alejandría un comentario sobre las Aritméticas de Diofanto, que habría sobrevivido parcialmente al incorporarse al texto original que ha llegado hasta nosotros. Asesinada en 415 por cristianos fanáticos, Hipatia es la primera matemática cuya vida está documentada. Además, la Antología palatina atribuye a Metrodoro de Bizancio, filósofo griego de origen persa que residió en la India a comienzos del 4.º siglo, el epigrama que permite adivinar la edad —84 años— a la que habría muerto Diofanto.
En definitiva, las únicas fechas seguras dejan un margen de incertidumbre de seis siglos. La mayoría de los historiadores se inclina por el 3.º siglo de nuestra era. Diofanto habría conocido a san Dionisio el Grande de Alejandría, que sería el Dionysus a quien dedica sus Aritméticas. A la inversa, Anatolio de Alejandría, obispo de Latakia, en Siria —país del que podría ser originario Diofanto—, le dedicó el computus eclesiástico empleado por las Iglesias cristianas. Si se pudo calcular muy pronto la fecha de Pascua en función del año, ¡probablemente fue gracias a Diofanto!