A sus dos pasiones añadiría el gusto por la aventura, pero no por la aventura en solitario, ¡no!, sino por la aventura compartida y por compartirla; Gilles tenía ideas, muchas ideas; supo sembrarlas y, a veces, confiar a otros la tarea de hacerlas crecer. Una de sus ideas, de la que voy a hablarles, es un ejemplo perfecto.
En 1993, Gilles fundó el CIJM (Comité internacional de juegos matemáticos) para establecer vínculos con las federaciones que organizan el Campeonato internacional de juegos matemáticos y lógicos, campeonato que había creado en 1987. El CIJM federaría entonces competiciones, rallyes y torneos de matemáticas que florecerían en Francia y en el mundo francófono durante el último cuarto del siglo XX.
Así, todas las asociaciones afiliadas pueden cumplir mejor sus objetivos, resumidos en el lema propuesto por Gilles: «Juntos somos más fuertes para despertar el gusto por las matemáticas.»
En 1993, el Torneo Matemático de Lemosín también tenía 16 años y respondió de inmediato a la llamada del CIJM… Así nació mi colaboración con Gilles.
¡2000, Año Mundial de las Matemáticas! El Ayuntamiento de París lanza una convocatoria de proyectos para celebrar las matemáticas. Gilles ve enseguida una oportunidad de embarcar al CIJM en una gran aventura y de afirmar su orientación lúdica y cultural. Nunca sabré si Gilles, visionario, pudo imaginar que aquel «salón de los juegos matemáticos», simple celebración del año 2000, se convertiría veinticinco años después en el Salón anual de cultura y juegos matemáticos, como lo denomina el Ministerio de Educación Nacional, olvidando demasiado a menudo que este salón no vive del aire de los tiempos, sino que se sostiene gracias a un enorme voluntariado.
Por entonces, en 1999, Gilles debía hacer realidad esta idea: montar un salón, abierto al gran público, en torno a las matemáticas. Gilles lo deseaba por encima de todo, pero la apuesta no estaba ganada. Así que el parisino toma el tren, el Capitole, para venir a Limoges y convencer a un grupo de amigos de que el CIJM debe y puede embarcarse en este proyecto, que distaba mucho de ser comprendido y aceptado por todos. Gilles había pensado inicialmente instalarlo en el parque Floral, en Vincennes, pero finalmente sería, gracias a felices encuentros («encuentros», ¡palabra mágica para el salón!), la plaza Saint-Sulpice, en el corazón de París, que acoge desde hace cientos de años, cada primavera, la feria más antigua de París: la Foire Saint-Germain. El «salón de las matemáticas» se incorporó a la programación junto a un salón de poesía, uno de teatro, uno de anticuarios, uno de bibliofilia y uno de cerámica. ¡Qué mejor marco para hablar de la universalidad de las matemáticas!
En aquel primer salón estaban todas las semillas que desarrollaríamos. Veámoslo:
\- Puestos muy diversos: juegos de mesa, materiales manipulativos, juegos de ingenio, magia, astronomía, puestos de asociaciones, Palais de la découverte…
\- Un memorable rally matemático de París, ¡con una organización increíble!
\- Una competición Euromath, gran espectáculo de matemáticas en el salón de actos del Ayuntamiento del distrito VI, con dos jóvenes y elegantes presentadores: Audrey Candeloro y Jean-Christophe Novelli;
\- Y, como guinda del pastel, un «one man show» en torno al cero de Denis Guedj.
El éxito fue tal que no podía quedarse en un hecho aislado; la expectación entre el mundo docente, el de la investigación y el gran público era tan grande que debíamos continuar.
Gilles confía en el CIJM:
para seguir trabajando respetando un gran principio que sustenta el salón (crear un lugar de encuentro, gratuito, intergeneracional, interdisciplinar e intercultural);
y para desarrollar el salón en torno a tres grandes ideas: el salón es un lugar para descubrir nuestra disciplina y su arraigo cultural; el salón es un lugar de creación e innovación; el salón es un espacio de encuentros e intercambios.
Cada año, organizar este salón fue un verdadero desafío. Además, el salón vivió años de exilio. Por suerte, contó con apoyos sólidos y amistosos.
En 2011 y 2012, la intervención de Cédric Villani permitió al salón instalarse bajo las galerías de la universidad Pierre-et-Marie-Curie, en la plaza Jussieu. En 2013, Claudie Haigneré propuso la explanada de la Cité des sciences et l’industrie.
En 2014, para alegría de todos, el salón recuperó su escenario original: la plaza Saint-Sulpice.
Durante todos estos años, Gilles, tú fuiste, junto con todos los equipos de Tangente y de Tangente Éducation, el socio más fiel del salón.
Hoy, y desde 2019, Animath y un consorcio de trece asociaciones o fundaciones han asumido la organización del salón y su responsabilidad financiera. Animath, con su experiencia en desarrollo digital, permitió superar los dos años negros del confinamiento creando un salón «desMATHerializado». Desde 2022, el salón no solo ha regresado a la plaza Saint-Sulpice, sino que también tiene una gran proyección gracias a su sitio web salon-maths.fr.
Ya ves, Gilles, tenías razón al imaginar un Salón de cultura y juegos matemáticos pues, como dice tan acertadamente Mickael Launay en su libro Le Grand Roman des maths (Flammarion, 2016): «Las matemáticas tienen un formidable potencial para convertirse en una disciplina festiva y popular.»
La aventura continúa, Gilles; nos acompañarás en pensamiento durante el vigésimo quinto salón del próximo mes de mayo. Nos corresponde a todos y todas, y sobre todo a los más jóvenes, seguir el camino que trazaste. ¡Gracias, Gilles!